React, Vue, Svelte y compañía son herramientas excelentes
para aplicaciones complejas. Un sitio editorial de 10
secciones no es una aplicación compleja.
Trabajar en HTML/CSS/JS plano impone una disciplina útil:
cada animación tiene que valer su peso en bytes, cada
componente se diseña con accesibilidad como punto de
partida (no como retrofit), y la página carga al instante
porque no hay un runtime que hidratar.
La consecuencia visible es velocidad. La consecuencia
invisible es que el sitio envejece bien — no depende de
versiones de framework que cambian cada 18 meses.